La sociedad actual y las administraciones de todos los países del mundo muestran cada vez una mayor preocupación por el medioambiente que pasa, poco a poco, del discurso político a los hechos concretos. En los últimos años han aflorado diversos estudios avalados por importantes equipos de investigación que demuestran la preocupante realidad del cambio climático ocasionado por la acción directa de las actividades del hombre. En 1997 se firmó el protocolo de Kyoto, actualmente ratificado por 166 países, cuyo objetivo es reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012. El acuerdo entró en vigor el pasado 16 de febrero de 2005.
La tecnología solar térmica permite el aprovechamiento de la radiación solar para la producción de energía a través del calentamiento de un fluido sin residuos contaminantes y sin emisiones de gases de efecto invernadero.
La energía solar térmica es uno de los instrumentos utilizados para conseguir la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero hasta llegar a los límites fijados por los diversos acuerdos internacionales y la Unión Europea.
Todos estos cambios están destinados a garantizar el desarrollo sostenible de nuestras comunidades, desde el firme convencimiento de que aún es posible conseguir un futuro más limpio.